Queremos vivir sin miedo

Hoy he cogido un tren temprano para volver a casa. Hasta llegar a la estación me habré cruzado con cientos de personas. Quién puede saber quién viaja a su lado, en el mismo vagón, en el mismo tren… quién es esa persona con la que te cruzas, quién vive en frente de tu casa…
Cuando me he subido al tren, aún no habían encontrado tu cuerpo. Porque a ti no han llegado a encontrarte, Laura, solo a tu cuerpo. Ayer leía a Miguel Lorente preguntarse cuántos hombres no vuelven a casa después de salir a correr. Yo hoy me pregunto cuántos les dicen a sus novias que tienen miedo de la vecina… ¿Cuántos hombres tienen miedo de vivir solos? ¿De salir solos a plena luz del día? Porque nosotras tenemos miedo, y el miedo es una cadena invisible que nos impide ser libres. Cuántas compañeras tuyas hoy se estremecen pensando dónde les destinarán en su siguiente puesto…porque yo sé que hoy todas nosotras nos preguntamos con terror si tendremos cerca (quién sabe si demasiado cerca) un asesino, un violador. Y lo peor de todo es que sí, que todas tenemos cerca el peligro. Porque Laura, has tenido mala suerte, sí… pero no nos engañemos, no solo por quién era tu vecino sino por ser mujer en un mundo en el que serlo es, por sí mismo, peligroso. Un mundo en el que asesinar, matar y violar mujeres sale barato. Un mundo en el que la libertad de ellos vale mucho más que la libertad de todas nosotras. Por eso luchamos, por nuestra libertad, porque queremos vivir sin miedo, sin muerte y sin tantas despedidas, sin tantos nombres de mujeres que no volvéis. No hemos llegado a tiempo, Laura. Esta justicia que permite que estemos en peligro, esta sociedad que aún pone en duda que el machismo sea un problema de estado, son los responsables. Nosotras, que hoy estamos desoladas, seguiremos luchando.  

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